Llegó a su nuevo colegio y se sentó, tímida, junto a otra niña. Llevaba un estuche nuevo con rotuladores de colores. Descorrió la cremallera y los fue separando en dos montones. Colocó en uno la escuadra y una regla; en el otro el cartabón y el transportador. En uno el boli azul, en el otro el boli rojo. Ofreció uno de los montones a su nueva compañera con una sonrisa de complicidad.
Ella la miró con picardía, aceptó el regalo, midió al milímetro el pupitre y lo dividió en dos, trazando una gruesa raya justo en el centro, con el rotulador negro y la regla que acaba de recibir.
domingo, 20 de septiembre de 2009
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